Orfebre y Arquetipo

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El orfebre y las artes del fuego

Para Paul Valery La inocencia del anhelo y la incerteza del autor en cuanto al desenlace de su acción, determina que cuanto más inseguros de los resultados de su esfuerzo deja al artista la naturaleza de la materia a la que atormenta y los agentes utilizados para forzarla, más puro es su deseo y más evidente su virtud; Y serían entre todas las artes las mas aventuradas, las más nobles las que invocan al fuego. En ellas no está permitida la negligencia, no cabe el abandono, ni fluctuaciones de pensamiento, valor o humor. Su dramatismo está en la lucha entre el hombre y la forma, su agente esencial, el fuego, es también su mayor enemigo, una temible precisión, cuya operación en la naturaleza están limitadas, definidas por unas cuantas constantes difíciles de observar. Toda desviación de un instante, tanto si crece como si se adormece el fuego, será un desastre y la pieza esta arruinada,  perdidos en un instante, el tiempo largamente meditado, los materiales, los cuidados y el amor.  Si la pieza de metal modelada por un orden que engendra el fuego se desmorona y se funde de repente.  Así mientras obra el fuego el hombre se consume, Vela ansiosa, semejante a un alma en oración. Su mano que provoco el fuego y lo alimento acecha el instante de retirarle esa forma incandescente que acaba de producir y que destruirá en el instante siguiente, como hace con sus criaturas la potencia ciega de la vida. Aún con toda la experiencia, en la ciencia de la fusión y el calor no deja de ser inmensa la noble incertidumbre, Un arte dominada y santificada por el riesgo.

Así como los antiguos sometían temblando sus dudas y proyectos a videntes y presagios,  Así el orfebre le plantea al fuego el problema de la forma; y el fuego da su oráculo, a veces dichoso, a veces terrible o enigmático, a veces un arrebatador asombro. A veces el fuego crea formas desconocidas en la naturaleza, como un cuerpo extraño que permaneció durante siglos como un organismo cristalino y eterno. Un objeto así que sale de las pruebas del fuego representa la historia capital del hombre, al haber apenas sometido el fuego ya se distrae de su uso y lo contempla, Este primer hombre distraído sintió nacer la idea de modelar otro distinto sin mas fin que depositarlo como ofrenda al Dios donde el místico recinto acoge al rayo cautivo, omnipotente y unísono de energía.

Estos objetos que salen de las pruebas del fuego no son después de todo más que cuerpos enfriados en los cuales las condiciones de la vida, numerosas y complejas se hayan  reunidas, obras inciertas y difícilmente conseguidas, objetos útiles a un designio que sin saberlo sirven o conducen. La obra del orfebre seria la trascendente imitación de un Demiurgo.

En las doctrinas no escritas de Platón El Demiurgo obraría modelando el mundo sensible de la experiencia siguiendo el modelo ideal, no como un creador sino como un ordenador del cosmos. Esta mediación entre el mundo sensible y unos paradigmas inteligibles serian obra de una inteligencia suprema, la imagen de un artífice, que plasma el principio material, en función del modelo de las ideas, haciendo que cada cosa asemeje, imite, el más perfectamente posible, su paradigma ideal, sirviéndose de entes matemáticos como figuras geométricas y números como mediadores

  El orfebre y la Alquimia

 Recuperar tradiciones sumergidas, en un viaje dialectico a la búsqueda de una obra compleja, en un laberinto, en un metafórico viaje iniciático hacia el centro siguiendo la misma línea infinitamente repetida, se entra en el misterio solo andando al encuentro de una obra, del Nigredo, Albedo, o Rubedo; para poder después re emerger a la vida renacidos: el disolvimiento del enigma, la ilusoriedad del enigma se traduce en su contrario.

ARQUETIPOS,  Arche / tipos, donde las cosas, las  formas son simples copias, para Plotino y los Neoplatónicos  sería una emanación directa del fundamento primordial divino, el NOUS, que es arquetipo de todos los arquetipos; Jung transfirió esta representación arquetípica a tipos arcaicos primigenios, imágenes universales presentes desde tiempos remotos, figuras simbólicas de la primitiva visión del mundo. Fenomenológicamente los arquetipos son formas a priori que organizan la experiencia, determinan las representaciones, son modelos de comportamiento innato; factores de organización que existen a priori constituyendo en su conjunto la naturaleza humana, donde el sentido de este innatismo y apriorismo es inmediatamente precisado como un ejemplo. Entendido como  factor formativo o elemento estructural, y no como imagen o contenido heredado, el apriorismo del arquetipo no contradice el hecho de que el contenido de la experiencia de cada uno se obtenga a posteriori en el propio ambiente.

 En un sentido mitológico, cuando los arquetipos de formas a priori organizan la experiencia humana devienen instintos formados de unas energías especificas, por lo cual de frente a él es necesario tener un sabio temor, un daimonion, un signo divino que no pierde nunca su significado, en el plano mitológico los arquetipos son creados con el material primordial de la revelación y representan la sempiterna experiencia de la divinidad, que siempre esta entreabierta al hombre como un presentimiento, y al mismo tiempo protegiéndolo del contacto directo de él,  le sigue que de cuando las estrellas han caído del cielo y nuestros símbolos más altos han palidecido, dominan en nuestro inconsciente como una vida secreta, donde los arquetipos no son peligros imaginarios, sino riesgos efectivos, de los cuales puede depender un destino. Así el peligro principal es el de sucumbir al fascinante influjo de los arquetipos, peligrosos y especialmente concretos si no transformamos en consientes en nosotros mismos las imágenes arquetípicas.

Los arquetipos devienen modelos originarios donde todas las vivencias del reino del alma, todos los sucesos y comportamiento tienen una semejanza, una correspondencia, una analogía con un modelo arquetípico, Nuestras vidas siguen figuras míticas, nosotros actuamos, pensamos, sentimos solamente como nos lo permiten   los modelos primarios establecidos en el mundo imaginal.

Nuestras vidas son miméticas de los mitos, nuestras experiencias pueden conducirnos a un terreno primordial con el cual entran en resonancia y al que pertenecen el desafío es descubrir el modelo arquetípico de las formas, la hipótesis de que cada cosa cada forma tiene un substrato mítico y pertenece al mito o en el tiene su morada y ella misma es un medio para ser influenciados del mito o entrar en el mito

Arquetipo y arte

La obra es una producción que va mas allá  del individuo, sus orígenes no deben buscarse  en el inconsciente personal del autor, sino en la esfera de la mitología inconsciente de cuyas imagines primordiales son aquellas propiedades comunes a la humanidad que el inconsciente colectivo conserva y activa como posibilidad de representación. Por lo cual la obra de arte nos ofrece una perfecta imagen que se revela en su valor de símbolo, de posibilidades arquetípicas de imagines primordiales, Así no existen representaciones innatas, si no posibilidades innatas de representaciones. Estas aparecen en la materia formada, como principios reguladores de su formación, lo que significa que nosotros no podemos reconstruir el modelo primitivo de la imagen primordial si no por medio de conclusiones obtenidas en la obra terminada; la imagen primordial o arquetipo es una figura, demone,  hombre o proceso que se repite en el curso de la historia, ella es una figura mitológica y en cierto modo resulta de innumerables experiencias de las generaciones pasadas, ella representa millones de experiencias individuales o de una imagen subdividida y proyectada en las formas múltiples del pandemónium mitológico (paraíso perdido de Milton), cuando la creación se ejercita se desencadenan estas imágenes primordiales en las cuales resuena la voz de la humanidad, el artista que las usa es como si hablara con miles de voces,  elevando lo que es precario a lo eterno. Cada relación con el Arquetipo es conmovedora en el sentido que actúa liberando en nosotros una voz que mediada del artista, trabaja en la educación del  espíritu.