Sobre mí

Oscar Abba,  Constructor de objetos pequeños, la Filosofía y el Silencio

Mi discurso artístico no nace de una teoría abstracta, sino de una geografía vital que recorre tres ciudades y una obsesión compartida por la materia y la memoria. Mi trabajo como orfebre es, en realidad, el resultado de una larga conversación con el silencio.

Chile: La Filosofía en el Umbral

Mi formación se gestó en el Chile de los años 80, una época donde la filosofía no era solo una disciplina académica, sino un ejercicio de resistencia. Estudiar el pensamiento crítico en un contexto de silencios impuestos me enseñó a leer lo que no se dice, a buscar la verdad en las grietas. Allí comprendí lo que significa que las palabras puedan ser silenciadas y quemadas, pero la idea permanece como una brasa bajo las cenizas.        Esta es la raíz de mis conceptos y de mi paisaje; la convicción de que la ausencia es una forma de presencia que exige ser nombrada.

Roma: La Psicología del Habitar

Posteriormente, en la Roma de los años 90, mi paso por la psicología me permitió entender el objeto no solo como forma, sino como vínculo. Descubrí que los espacios que habitamos —y los objetos que creamos— son extensiones de nuestra psique y de nuestro duelo. Roma, con sus capas de historia superpuestas, me enseñó que la memoria es un material maleable, similar al metal que hoy trabajo en mi banco de orfebre.

Barcelona: 23 años de Intimidad

Desde hace más de dos décadas, mi vida profesional ha estado ligada indisolublemente a  Barcelona. He tenido el privilegio de traducir Arquitecturas y Pinturas de todo el mundo a la escala de la orfebrería, creando maquetas y joyas. Esta «intimidad técnica» me ha permitido conocer los edificios y obras de arte más allá de su estética: los conozco en su estructura, en su rigor y en su soledad. Tras 23 años habitando planos y lienzos sentí la necesidad de proponer un dialogo con mi historia: con su dimensión ética y su conexión con la filosofía, la psicología, y la estética.