Premio Internazionale Donna Città di Roma

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broche Campidoglio   oro

Veo la linea, la linea que dibuja la forma, tanto en su aparecer como en su ocultarse.

Su limite intrínseco consiste en estar unida al tiempo, así  sucede con la historia misma que es lineal y se desarrolla en el tiempo: es una linea que podría implosionar o desdoblarse.

En el Campidoglio se da un caso ejemplar de arquitectura simbólica,  debido a la expansión simultánea del espacio que se transforma en una de las mas excelsas expresiones del concepto de lugar que el hombre haya concebido.

Michelangelo quiso  expresar idealmente, en el Campidoglio, el significado que durante siglos se atribuía al concepto de lugar.

Como Cosmocrator, el Emperador se sitúa en el centro de la composición. El Campidoglio representa  para nosotros no solamente el centro del mundo, sino también el centro de las partidas y regresos que dan significado y contenido a nuestra vida individual.

Aquí el hombre siente la existencia como una relación significativa, aunque problemática, entre su yo individual y el mundo al que pertenece.

Esto nos sugiere que los atributos de las lineas existen ya en el mundo, y que nuestro trabajo es sólo el de revelar esas cualidades.

Existe una condición que provoca la conversión final de la linea en algo que antes no existía, donde subyace otra linea potencial que es la linea  como figura de investigación, de cambio, de transformación.

¿Como se genera esta linea, y de donde procede en concreto?

No existe ninguna posibilidad de alcanzar el origen exacto de una linea, y se podría hablar de como las diversas épocas se han sucedido mediante la ruptura de una linea y somos capaces de percibir las épocas pasadas a través de brechas imprevistas,  por una búsqueda experimental de nuestra memoria.